Clientes Gárgola

 

Buenas.

Hace tiempo hablé de los clientes que andaban despacito, y en otra ocasión de lo que me gustaría decirles a los clientes. Hoy, en mi curso no oficial y mucho menos regular de clientología, voy a tratar a otro tipo de clientes fascinantes a la par que irritante: el Cliente Gárgola.

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¿Qué es una Gárgola?

Dentro del mundo de mitos y leyendas, se supone que es una estatua que tiene vida, y cobra actividad en determinadas ocasiones. Ya según la leyenda y la fuente esto varía, pero el concepto principal es ese y es al que me remito.

Los Clientes Gárgolas son aquellos que se comportan exactamente así, están en un estado de Stand-By y en un momento determinado recobran su actividad como si tal cosa.

Pueden permanecer en ese estado de animación suspendida desde unos pocos minutos hasta media hora. Incluso se estima que pueden estar así durante horas, sin comer, orinar ni nada.

Pero antes de profundizar en esta fabulosa especie, quisiera aclarar que me voy a basar en las versiones de UK, ya que pueden haber variantes según los diferentes nichos ecológicos geográficos. Quizá en tu país puede presentarse variantes más o menos diferentes de las presentadas aquí. Si quieres puedes aportar tus experiencias en comentarios para un mayor enriquecimiento.

Una vez dejada claras las bases, pónganse cómodos, agenciaos un café y veamos las variantes que he encontrado en mis viajes.

 

El Acechador

Este es un tipo de cliente que se queda parado en un punto cualquiera de la tienda, totalmente inmóvil, quizá mirando fijamente a un producto, sujetándolo en sus manitas u observándolo en la estantería. La cuestión es que permanece inmóvil durante un rato largo, como en éxtasis hasta que pasas cerca de él. Entonces recobra su actividad y te pregunta cosas (a veces para nada relacionadas con lo que está observando, incluso ni con la tienda en la que está).

Mi teoría es que este tipo de clientes se quedan quietos adoptando técnicas de camuflaje como la del insecto palo, permaneciendo ocultos a la vista, confiando en que su inmovilidad los haga invisible y así capturar al dependiente incauto. Por algún motivo creen que los dependientes descienden de los dinosaurios y no son capaces de detectar cosas quietas.

La cuestión es que si les respondes que estás ocupado con otro cliente, o no puedes atenderlo por el motivo que sea, recobra la postura de quietud original y vuelve a permanecer inmóvil hasta que otro dependiente pasa a su alcance. Por lo tanto no son realmente peligrosos, sólo el susto que te pueden dar si has olvidado que están ahí.

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Un cliente acechando en la sección de jardinería de Leroy Merlin para abalanzarse sobre su presa.

 

 

 

El Buitre

Esta es una variante del acechador. Normalmente llega y se queda cerca de la caja o zona dónde tú estés, y cuando quieres atenderle te dice que no quiere nada o está esperando a alguien y asume su forma impasible, hasta que incluso olvidas que está ahí, porque ha formado parte de las estanterías; es un bote de conservas más.

Sin embargo, en el momento en que otro cliente reclama tu atención, el Buitre recobra la movilidad y se añade a la cola. Es un tipo de cliente que ataca en grupo, no le gusta ir solo, y prefiere la fuerza que da la manada. El Buitre puede coordinarse con otro iguales a sí mismo, de forma que estén todos colocados estratégicamente, y se abalancen contra su presa (tú) en el momento en que otro cliente te reclame, creando colas inmensas en cuestión de un segundo.

Su hábitat favorito son cafeterías y lugares de comida, aunque no son exclusivos de estos, habiéndoselos encontrado en videoclubs, librerías y tiendas de bricolaje.

 

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“Estoy esperando a un amigo” dijo. Y vinieron treinta a la vez.

 

El Nosferatu

Este es algo más molesto. Tiene la costumbre de llevar su carga, plantártela en el mostrador y entonces revierte a su estado pétreo, totalmente inmóvil y ajeno al mundo cual monje tibetano. Hasta que no pasas por caja toda su compra y le dices el total a pagar no recobra la vida nuevamente, sale del letargo y lentamente empieza a meter las cosas en una bolsa.

Aunque parecen inofensivos no lo son, ya que su modus operandi tiende a crear colas. Mientras que otros clientes con algo más de ritmo in the body acostumbran a ir guardando las cosas tal que las pasas para ir agilizando el proceso, los Nosferatu no; lo hace cuando tú ya has terminado, de forma que mientras que este modelo de cliente está guardando las cosas, tu no puedes hacer nada más que poner cara de circunstancia y esperar a que termine y se largue.

También tienden a adoptar su letargo durante la cola, lo que les hace muy pacientes: pueden estar en cola durante horas y no se quejan (esto es lo bueno). Pero por otro lado, durante ese tiempo no han hecho absolutamente nada por acelerar el proceso de compra, como ir sacando el dinero, tarjeta de crédito o lo que hiciera falta; lo hacen luego, mientras se genera la cola.

Elemento complementario bonus stage:

Hay un objeto que sirve de complemento especialmente al Cliente tipo Nosferatu, aunque puede usarlo cualquier otro tipo de cliente: la cartera.

En las manos apropiadas puede convertirse en un arma mortal generadora de colas. Un hábil manipulador de la cartera no la manipulará de forma ágil y precisa, nunca. Un buen lentidigitador buscará pacientemente el dinero en todas y cada una de las secciones de la cartera, como si no la conociera ni supiera dónde guarda el dinero. Repasará cada recoveco, incluso dos veces, en busca del cambio exacto, el cual no existe, para finalmente entregarte un billetazo (jorobándote el cambio de la caja, y normalmente a primera hora de la mañana), la tarjeta de crédito, o en su polo opuesto, el cambio exacto en las monedas más pequeñas posibles. Pero esto después de la búsqueda exhaustiva, repito.

Entonces, cuando le entregues el cambio, volverá a repasar todos y cada una de las secciones de la cartera, que por el motivo que sea habrán cientos, para guardar cada moneda y billete en su lugar preciso, tomándose el tiempo que haga falta.

Mi duda es: una persona que dedica media hora de su vida en guardar con paciencia zen el dinero, cada moneda y billete en su lugar correspondiente…¿¡no sabe dónde carajos lo guarda que luego tiene que dedicar otra media maldita hora a volver a buscarlo!?

Este elemento es mortal como el veneno de un áspid en mano del cliente Nosferatu, que lejos de haberse preparado el dinero mientras hacía cola, lo hace cuando ya le has dicho lo que tiene que amochar.

 

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2 comentarios en “Clientes Gárgola

    • Saludos. Gracias por pasarte y por comentar.
      Esos no los he visto, pero igual es por el nicho ecológico. Los mios se hacen el Sueco, disimulan y parecen bastante relajados.
      Igual los que comentas tienen esas tendencias, es esperar a que no mires para abalanzarse sobre ti, cual felino depredador.

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