El Cliente que Andaba Despacito

Para mí, el tipo de cliente de tienda más molesto es el que entra andando despacito. Es una mala señal.

El cliente que entra rápidamente, normalmente entra con energía y potencia, sabe lo que quiere, sabe a que a venido y no quiere perder el tiempo con tonterías. Entra, coge lo que necesite, paga y se larga por donde ha venido. Fin de la historia.

El que entra despacito, generalmente no sabe muy bien a qué viene ni qué quiere. Entra (a veces con cara de bobo o boba) a ver que cae, inspeccionando si hay algo interesante. Toma cosas, las analiza, las sopesa, compara precios. Da vueltas. Te mira. Hace preguntas. Sigue con lo suyo…

A veces esto está bien porque no molestan mucho si van a la suya un rato largo o lejos de tus dependencias (excepto si te pisan lo fregado, claro), pero si estás en un lugar o situación en plan “cliente in coming” en el que estás pendiente de atender al cliente en cuestión, en la expectativa de qué es lo que quiere, pues puedes pasarte cinco minutos o más tan ricamente sin hacer nada sino esperar a que el personaje en cuestión venga a ti o te diga que coño quiere.

Como cuando estoy en la parte de comida preparada, y un tipo o tipa analiza el expositorio una y otra vez, yo ahí con la sonrisa de gilipollas a ver si se decide de una vez, por no darle la espalda y seguir con mis cosas que están sin hacer por atender al susodicho o susodicha.clerks_2

Así que al final, tras un rato de esperar para nada, decides continuar con lo tuyo (limpiar, ordenar, poner precios, etc), y entonces y solo entonces, no antes ni después, es cuando el cliente de marras decide acudir a ti para pagar o lo que sea (según tu puesto), como si el que retirases tu atención de él o ella fuera un resorte que le incita a reclamar tu atención nuevamente, con lo que debes de dejar (otra vez) lo que estabas haciendo para rematarlo y que se largue de una vez y puedas fumarte tu cigarro que es lo que llevas media hora esperando.

La otra versión de lo anterior es que el cliente o clienta siga pululando como alma en pena por la tienda, y cuándo otro viene a ti, el pululante, motivado por un “yo tambien”, se une a la cola. Nótese que si en ese momento tenías a tres o cuatro caminantes dando vueltas se unen como un acto de compañerismo clientil, y de golpe tienes una cola.

Por esto, prefiero al cliente decidido, osado, el que entra coge, paga y se va a hacer puñetas por ahí y me deja en paz.

He dicho.

 

Un comentario en “El Cliente que Andaba Despacito

  1. Pingback: Clientes Gárgola | Revelaciones de una Mente Bizarra

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s