Decisiones

Buenas.

Voy a citarte un caso que seguramente unas personas estarán de acuerdo y las otras lo negarán en redondo. Pero en cualquier caso dudo mucho que te quedes indiferente.

Imagina que te apetece comerte un pollo asado con patatas y todo eso. Hasta aquí todo claro, ¿no? Vas a un restaurante con ese pollo en mente. Lo tienes claro y le das la tabarra a algún amigo o amiga que va contigo, sobre el pollo que te quieres pedir y las ganas que tienes de comerte un pollo asado. Pero entonces pasáis por delante de una pizzería y en un arranque caprichoso dices

– Entremos aquí.

Llega el camarero y cuando te pregunta lo que quieres dices:

– Una pizza margarita

Porque sí. Porque se te acaba de antojar.

Cuando te la traedecisiones--644x362, una vez satisfecho el capricho empiezas a decir cosas como:

– Es que no es lo que quería… es que tiene mucho queso/tomate/masa/loquesea… La verdad es que prefería el pollo…

Y tu amigo o amiga te pregunta

– ¿Y por qué hemos entrado a una pizzería y te has pedido una pizza margarita si lo que querías era un pollo asado?

Y respondes

– No sé. Me ha entrado por el ojo.

¿Te parece lógico, coherente? ¿De sentido común?

Pues lo que hace mucha gente a la hora de elegir novios o novias.

 

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