Música clásica y violencia urbana

“Si la música urbana es un veneno para la sociedad, la música clásica entonces es peor, partiendo de que la música que prefería Adolf Hitler era la clásica”

-Daddy Yankiee- (y se queda tan pancho)

   Con esta simpática declaración empezamos la entrada.

   “La Naranja Mecánica” es una de las películas de culto más famosas. Y uno de los puntos que esa película ha tenido fue el combinar en un mismo señor el ser un cafre vándalo con un amante de la música clásica (específicamente Beethoven) y, de alguna manera, durante un tiempo esa conexión quedó flotando en el ambiente social.


La cuestión es que a mí personalmente me gusta la música clásica, y también Beethoven, y cuando lo escucho, no es que me sugiera el ir por ahí violando y apaleando a la gente, pero la verdad es que la música de este señor es enérgica, tiene potencia, está cargada con carácter. Es como meterte en unos rápidos subido en una canoa; no puedes hacer nada más que dejarte llevar. No intentes imponer tu estado de ánimo porque no podrás. La música de Beethoven es intensa, son subidas y bajadas, pero cuando lo peta solo puedes dejarte invadir.


   Pero una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa. O quizá tenga razón el Daddy y la clásica nos vuelva a todos locos. Todos conocemos la conexión entre la obertura de 1812 de Tchaikovsky en cuanto a remodelación urbana se refiere. También son populares los alborotos producidos en los auditorios ante un concierto de este tipo de música, donde la gente arranca las butacas, el que toca el bajo lo destroza contra el suelo, el del triangulo pierde totalmente el control y se lanza al público y grupos de mujeres medio desnudas montan espectáculos cosificándose que sonrojarían al más pintado. Además, si escuchas el “Ave Maria” al revés, da instrucciones para conquistar Polonia. En todas partes se puede leer sobre ello. 


   Especialmente en “El Mundo Today”.

 

 

   Pero, por otro lado, al menos para mí, que alguien se inspire para el vandalismo en, por ejemplo “Las bodas de Fígaro de Morzat”, o en un vals de Strauss, pues ya estar mal de lo suyo.


Pese a que Daddy Yankee asegure que la música clásica incita a la violencia y es peligrosa, basándose en la científica deducción de “la música clásica era la favorita de Hitler” (ver enlace a la noticia), hay que estar muy torrao para que “El Danubio Azul” te inspiren una masacre, o patear abuelas al ritmo de “The Emperor Waltz“.   


Pero eso sí, no me pongas “La Entrada de los Gladiadores” porque me descontrolo.


   Y que sepáis que estoy escribiendo esto sin nada de cintura para abajo. Así de desquiciado me vuelvo; los violines me confunden más que la noche al Dinio.

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