Jordi Hurtado desvelado… o no.

Muy buenas, mis pequeños bastardos y bastardas.

Al final tras muchas investigaciones, sobornos y demás movidas de las que no me siento orgulloso (aunque de algunas sí), he conseguido averiguar el secreto de Jordi Hurtado.

Mucho se ha especulado sobre su impasibilidad al paso del tiempo, que si es inmortal y que si tal y cual. Pues por fin, la verdad, solo la verdad y nada más que la verdad permanecerá oculta y en su lugar ofreceré mi versión de los hechos.

La cuestión es que allá por los años 80 el gobierno Norteamericano, ofreció apoyo a España para entrar en la OTAN cuando surgiera la oportunidad, pero para ello España debía ofrecer algo que les interesase. ¿Y qué es lo que querían más que nada? Soldadesca, fuerza militar.

Así que los científicos españoles se pusieron manos a la obra junto a la colaboración de los científicos nazis, prófugos y ocultos como guiris en zonas como Benidorm y Marbella. Los sacaron de debajo de sus sombrillas, les untaron a base de bien en crema solar para bajar las quemaduras y los metieron a presión en laboratorios biogenéticos.

Finalmente consiguieron desarrollar la clonación humana completa; a partir de un individuo podían generar una cantidad respetable de copias idénticas. ¿Con qué fin? Con el de no necesitar una cantidad masiva de población ni de tener que entrenarlos individualmente en costosas instalaciones militares. “Crea un soldado bueno y copialo” era el dogma a seguir.

Así que usando uno de los mejores soldados del momento, crearon un ejército compuesto por 300 soldados de élite, expertos en múltiples artes marciales, técnicas de subterfugio y mejorados genéticamente en todos los aspectos.

Pero cuando España se los ofreció a los EEUU, estos dijeron que ya no los querían, que ahora lo top ten era lo que en su momento se conocía como “La guerra de las galaxias” (que nada tenía que ver con la película). Así que España se encontró con 300 clones ilegales sin censar y no sabían que hacer con ellos, así que los congelaron en un frigorífico oculto en algún punto del desierto de Almería.

Años más tarde, y por falta de pagos, el congelador fue desconectado y los clones volvieron a la vida. El gobierno español, dirigido por Alianza Popular por aquella época, se encontró con 300 copias de alguien llamado Jordi Hurtado pero, otra vez, no podían usarlo sin causar un follón en los medios. El protocolo a seguir fue esconderlos en frigoríficos all around de  España, mientras ocultaban el follón con cortinas de humo, como lo del submarino y demás tontunadas. Mientras, el Estado ofrecía a manos llenas subvenciones a cadenas de supermercados que se ofrecieran a esconder los clones en los congeladores para guisantes y helados con doble fondo.

Aun así, esto no era más que una chapuza temporal y había que encontrar una solución final para el expediente JH.

Justo en ese momento en TV1 había un casting buscando un presentador para el nuevo programa “Si lo sé, no vengo”, así que el ministro de defensa pensó “¿Por qué no lo metemos ahí y a ver que pasa?”.

Le plantaron unas gafas de cristal falso, una permanente y le entrenaron a conciencia a sonreír, de manera que su ferocidad y capacidad letal permanecieran disimuladas tras una fachada de simpatía, carisma y pajaritas.

No contaban con que tal carisma causara un éxito en los medios tan rotundo y su carrera tuvo un apogeo nunca visto en el mundo de la televisión y el ejército.

Sin embargo, y como nota adicional, quiero destacar que durante el programa, Jordi “maquina de matar” Hurtado era incapaz de ocultar sus movimientos entrenados al detalle, gestos felinos, miradas al concursante donde internamente estaba evaluando la técnica a emplear y posturas claramente enfocadas a neutralizar al más pintado en décimas de segundo.

Sin embargo, en pleno auge del programa, el clon murió a consecuencia de una embolia cerebral causada por el ritmo frenético del programa y TV1 pasó por unos de sus momentos más tensos al fallarle su presentador estrella. El gobierno decidió descongelar a otro clon a condición de que nadie hiciera preguntas.

Así que desde entonces la técnica es la del reemplazo: cada vez que un clon muere por la circunstancia que sea, se descongela otro y van sustituyendo un Jordi tras otro hasta que se acaben. La cantidad de clones restantes es desconocida y no ha habido manera de averiguarlo, así como la ubicación del resto de los que siguen en estado de congelación. Pero ciertos rumores dicen que varios supermercados siguen ocultando algunos JH´s entre las pizzas congeladas y varios conspiranoicos quieren hacer una conexión entre el cierre de algunos supermercados y que el número de Jordis se vaya reduciendo y por lo tanto, las subvenciones vayan retirándose.

Y hasta aquí hemos llegado.

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